Propósitos 2020: antes de plantearlos, tenga en cuenta la única pregunta que debe hacerse

La única pregunta que debe hacerse 

Tal vez, lo que va a leer enseguida le va a ahorrar una enumeración de propósitos que no va a cumplir y a enfocarse mejor en el sentido de su vida.

Si le pregunto ¿qué le gusta? Me responderá “muchas cosas”. 

Si le pregunto ¿qué está dispuesta(o) a aguantar? La respuesta le va a indicar con mayor claridad para qué está aquí y cuál es su vocación. 

Me explico: a todos nos gustaría una vida gratificante, sin mayores preocupaciones: enamorarse, tener una relación soñada; verse bien, ganar buen dinero, ser respetada(o), apreciada(o), el miembro perfecto de familia… Es fácil que esto nos guste.

Si se pregunta qué quiere de la vida, la respuesta seguramente será:  ser feliz, ya sea porque sueña con la familia ideal, o el trabajo que le gusta. Pero es una respuesta tan general que no significa nada.

Si en cambio, se pregunta ¿qué está dispuesta(o) a aguantar en la vida?  Estará abordando la vida desde otra perspectiva.  Aguantar es algo que no nos gusta y que ciertamente, no se disfruta; pero como seguramente se ha escuchado decir alguna vez: “me aguanto lo que sea con tal de…”, esto dice mucho más de usted y de su vida.

Todo el mundo quiere “el empleo ideal” y tener holgura económica, pero nadie quiere cargar con 50-60 horas de trabajo semanales, embotellamientos de transito, papeleos, un escritorio incómodo en una oficina compartida con otras 20 personas en el mismo piso, o intrigas con jefes y subalternos.  La gente quiere acumular dinero sin sacrificio, sin riesgo y sin la gratificación prorrogada que se requiere para acumular riqueza.

Todo el mundo quiere una vida intima fabulosa y una apasionada relación con su pareja, pero casi nadie quiere afrontar la parte de las discusiones, los silencios incómodos, las heridas sentimentales.  Así que se resignan. 

Todos los que quieren unos lindos hijos a menudo olvidan las enfermedades, cuando las notas en el colegio no son buenas, cuando se requiere la presencia de papá o mamá no solo para hacer tareas sino, para estar ahí y ocuparse totalmente de su crianza.

¿Y cuando ya no los puede a ver tan menudo? ¿ahora que su ex- pareja le recuerda que debe mandar el dinero para la manutención? ¿Por qué? ¿si su ideal era tener una linda familia?

Porque, lo que sea que usted quiera ser, requiere aguantar. 

La parte positiva de todo esto es el efecto secundario.  Por ejemplo, tiene mucha carga de trabajo y esto le lleva a considerar varias alternativas como fortalecer las relaciones de camaradería con alguna(o) de sus colegas de trabajo para ayudarse mutuamente; o usted busca practicar un poco de ejercicio para contrarrestar el estrés de ese trabajo tan agobiante; o acude a una amistad, o incluso a su pareja y poder tener un tiempo para desahogarse, reflexionar, reabastecerse y poder continuar en su labor. 

En la esencia del ser humano de estos tiempos, las necesidades son, en general, similares.

Lo positivo es fácil de manejar, pero es lo negativo lo que plantea un desafío para cada persona.  Según Mark Manson (1), lo que conseguimos de la vida no está determinado por la satisfacción que queremos sentir sino por los malos ratos que estamos dispuestos a aguantar con el fin de obtener esa satisfacción.

 

¿Cómo puede ganar si no juega?

Hay gente que quiere lucir un cuerpo escultural, pero esto no se va a lograr si no es consciente del dolor y estrés físico que conlleva estar metida(o) en un gimnasio por horas, o a menos que calcule y calibre la comida que ingiere y construya su vida en torno a horarios de sueño, entrenamiento y dieta.

La persona que quiera montar su propia empresa y ser económicamente independiente ha de saber que no se llega ahí a menos que entienda que en cada paso hay un riesgo, incontables fallas, incertidumbre y trabajo durante horas y horas en algo que ni siquiera sabe si va a ser un éxito o no.

La gente que quiere una pareja, un(a) esposo(a), no va a conocer esa experiencia a no ser que se prepare para la turbulencia que implican rechazos, tensión y mirar miles de veces el teléfono esperando un mensaje o una llamada que no van a suceder.  Pero es parte del juego del amor y usted no lo sabrá si no juega.

 

Lo que determina su vida no es tanto “¿Cuál es su propósito?” sino, “¿cuánto dolor está dispuesta(o) a aguantar?”

Ya sé que empezar el año con esta deducción es un poco chocante, sobre todo si la fiesta de fin de año duró hasta bien entrada la madrugada.

En algún momento de mi vida estudiantil me encontré con un mensaje enfatizando que la buena educación era la que nos enseñaba a resolver problemas, hoy veo que la calidad de la vida no se determina por las experiencias positivas sino por la capacidad de sobrellevar y resolver experiencias negativas; y sobre todo, volverse hábil en eso.

En la tradición de los indígenas Lakota de Norteamérica existe una ceremonia que se llama Inipi, es como un temazcal o tienda de sudar donde se entra con un propósito para rezar que bien puede ser por la salud propia o de alguien de su familia, para agradecer o pedir algo que uno quiere para su vida, o ya no quiere, etc. 

Una vez en el interior, se reciben unas piedras calientes que se posan en una especie de vientre.  Luego, se cierra la compuerta, se les pone agua a las piedras y se hacen 4 cantos, según el momento de la ceremonia.  Acto seguido, se abre la compuerta y este proceso se repite en total 4 veces.

Durante la tercera puerta y en el tercer canto que es cuando está más caliente, se pide a los participantes que recen en voz alta para que ellos mismos escuchen su voz porque, según los Lakota, estar en una situación “límite” les permite ver, escuchar de su viva voz y sentir claramente qué es lo que realmente requieren para sus vidas en ese momento.

Si usted quiere los beneficios de algo en su vida, sepa que en la solicitud debe incluir los costos.  Si quiere tener la empresa que sueña, le toca incluir las trasnochadas trabajando, los riesgos económicos, la posibilidad de no caerle bien a una o varias personas.  Si usted quiere un cuerpo escultural, debe incluir el sudor, las madrugadas, los dolores musculares y los sacrificios de comida.

  

¿Cómo le gustaría sufrir a usted?

Como dice una de mis hermanas, no abra los ojos que no le voy a echar gotas.  Pero, responder a esta pregunta dice más de usted que sus deseos y fantasías porque todo tiene un precio y no es precisamente dinero, el dinero es tan solo un subproducto de su empresa ideal. 

Responder a esa pregunta, de hecho, le va a destinar a algo.  Es la pregunta que va a cambiar la forma en que vive su vida. 

Mi ejemplo es que de niña soñaba con ser bailarina.  Vivía en trusa o mayas de danza, me encerraba en mi cuarto a bailar y hacer ejercicios de danza.  Le pedía a mi mamá que me matriculara en clases de ballet, pero no había los medios.  A lo máximo que alcancé fue a la electiva de danzas del colegio.  Con ensayos de una vez a la semana lográbamos una presentación al año. 

Luego se presentaron las otras prioridades como estudiar para exámenes de estado, la universidad, problemas familiares y el sueño se fue diluyendo y quedó guardado en el corazón. 

En Autoayuda se diría que “no tuve suficiente coraje” o que no creí lo suficiente en mí.  En los programas de emprendedores se diría que cedí mi sueño a un condicionamiento social, o que me hubieran podido recomendar que hiciera afirmaciones. 

Por mi parte le digo, pregúntese si es capaz de asumir todas esas arandelas que vienen con su propósito.  En mi caso, tal vez no era lo que realmente quería, simplemente, estaba destinada a indagar otros caminos, como el yoga.

 

Cualquier cosa que desee emprender requiere dedicación y sacrificio.

En el caso del yoga se sufre, sí, pero más que todo por las otras circunstancias que lo rodean y no tanto por la práctica:  a veces, las posturas también son difíciles de mantener y duele; o el estado emocional y las preocupaciones no permiten la concentración que se necesita; a veces las ocupaciones cotidianas no dan el espacio para la práctica; o el progreso es muy lento y toca ser paciente y comprensivo con el propio cuerpo. 

 

El objetivo, sí, es el que nos da la fuerza para continuar y no rendirnos

Cuando pienso en el objetivo final de mi práctica personal de yoga, siento que es para conectar todas las partes de mi cuerpo conmigo misma, que mi espíritu se instruye, no en hacer posturas acrobáticas, sino en simplemente hacer y de ahí emana la energía para poder desempeñarme en cualquier cosa que haga con mi día.

La persona que usted es hoy está definida por las adversidades que haya superado.  La persona que usted será en el futuro estará definida por las adversidades que esté presta(o) a superar hoy.

Las personas que tienen un cuerpo escultural son las que han aprendido a aguantar los esfuerzos del gimnasio.  Las personas que aguantan largas horas de trabajo semanal y las burocracias corporativas son las que llegan a los puestos más altos.  Las personas que enfrentan la aventura y la incertidumbre de los nuevos empresarios son quienes lo viven, afrontan los fracasos y eventualmente lo logran.

Así que para este 2020, escoja bien lo que quiere aguantar en su vida.

 

¡Feliz año!

 

Referencias

  • Este artículo está escrito con base en la lectura de un fragmento del texto de Mark Manson, The Subtle Art of not Giving a Fuck: A Counterintuitive Guide to Living a Good Life (El sutil arte de darle igual:  una guía contradictoria para vivir una buena vida)

 

 

 

 


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