¿Qué tipo de descanso puede estar necesitando?

Cuando dormir no es suficiente para restablecernos

 

Sueño y descanso no son lo mismo así que si usted ha estado tratando de compensar su cansancio, falta de energía y motivación durmiendo, probablemente aún se siente exhausto.

La doctora Saundra Dalton-Smith es una investigadora y autora del libro "Sacred Rest: Recover Your Life, Renew Your Energy, Restore Your Sanity" (Descanso sagrado: recupere su vida, su energía y recobre su sanidad). Ella sugiere que vamos por la vida pensando que estamos descansados porque hemos dormido suficientes horas, pero la realidad es que nos estamos perdiendo otros tipos de descanso que tal vez apuntan de forma más precisa al tipo de agotamiento que tenemos y que seguramente, nuestro cuerpo necesita urgentemente.

La sociedad en que vivimos nos insta a ser altamente productivos, a funcionar por metas, a cumplir horarios de trabajo, induciendo fácilmente estrés y cansancio crónico.  Según la doctora Dalton estamos sufriendo de un déficit de descanso porque no comprendemos el verdadero poder del descanso y éste es sinónimo de recuperación en varias áreas clave de nuestras vidas.

El descanso es la terapia alternativa más infrautilizada, libre de productos químicos y eficaz de las que disponemos.  Cada actividad que realizamos requiere energía y esa energía no es necesariamente física:  una relación tormentosa, por ejemplo, nos drena emocionalmente, requiere que pensemos bien lo que vamos a decir y cómo actuar.  Para satisfacer nuestra necesidad de descanso primero debemos identificar dónde estamos gastando nuestra energía y enfocar la atención en obtener el tipo de descanso que necesitamos para restablecer esas áreas específicas.

La doctora Dalton propone 7 áreas y 7 tipos de descanso correspondientes para restaurarlas.

 

Los 7 tipos de descanso

 

Descanso físico

 

Este puede ser pasivo o activo.  El descanso físico pasivo se refiere a dormir y a tomar siestas específicamente, mientras que el descanso activo se refiere a actividades restaurativas como es el yoga, el estiramiento y terapias que mejoran la circulación y flexibilidad.  Así mismo, actividades que rompen con su rutina diaria, es decir, si usted trabaja en un escritorio y se ejercita en un gimnasio, en su día de descanso activo el realizar actividades en el jardín de su casa o hacer reparaciones que requieren una actividad moderada al aire, le permiten estar activo, pero en otro contexto.

 

Descanso mental

 

¿Es usted de las personas que necesita una gran taza de café para empezar su día de trabajo, se irrita fácilmente, se le olvidan las cosas y se le dificulta la concentración en el trabajo? O a la hora de dormir ¿se le dificulta conciliar el sueño cavilando y rumiando situaciones vividas durante el día? Y aunque haya dormido 7-8 horas ¿despierta más cansada(o)?  Probablemente usted sufre de un déficit de descanso mental.

Según la doctora Dalton la buena noticia es que no hay necesidad de renunciar a su trabajo o tomarse unas vacaciones.  Tan solo tomar descansos programados cada 1 o 2 horas durante su jornada de trabajo le pueden ayudar a cambiar el ritmo, tomarse un aire y volver con la suficiente energía para acometer otra hora de trabajo con toda la concentración.  También, tener en su mesa de noche una libreta de notas para escribir cualquier dato, pensamiento, algo que quiera recordar hacer el día siguiente le puede proporcionar el sosiego para conciliar el sueño y no dejar que esos pensamientos interfieran con su descanso.

 

Descanso sensorial

Tal vez usted ya se haya familiarizado con los términos “contaminación visual” y “contaminación auditiva” y es cuando nos saturamos de ruidos, vallas, letreros y mensajes que circulan por todo lado en la vida moderna.  Pero no solo eso, luces altas, pantallas de computador, llamadas tipo conferencia, vecinos ruidosos agobian nuestros sentidos y nos hemos habituado tanto a ello que casi ni nos damos cuenta de que nos afecta o lo consideramos normal. 

Los sentidos transmiten la información del entorno y el cerebro la interpreta y le dice al cuerpo cómo reaccionar. Cuando hay información sensorial que compite, el cerebro no puede interpretarla toda al mismo tiempo. Para algunas personas, esto es como estar "atascadas" pues el cerebro no puede priorizar la información sensorial en la que debe centrarse.

El descanso sensorial va desde cerrar los ojos unos minutos al medio día hasta apagar de forma consciente dispositivos electrónicos a partir de cierta hora al final del día.  Tomar consciencia y buscar intencionalmente momentos para alejarse de la sobrecarga sensorial impuesta por la vida moderna no tiene nada de malo, así implique pedir a los vecinos que bajen el volumen de la música, o apagar las notificaciones y sonido del teléfono, o cerrar una puerta para disminuir el ruido en otra habitación, o incluso salir de un lugar con olores o perfumes fuertes.

 

Descanso creativo

 

Según la doctora Dalton, este tipo de descanso es especialmente útil para las personas que necesitan resolver problemas o producir nuevas ideas.  El descanso creativo puede volver a despertar el asombro y la fascinación que habitan en nosotros.  La mejor herramienta para lograrlo es volviendo a la naturaleza, admirar un paisaje, un atardecer, así sea en un parque cercano o nuestro jardín.

 

El descanso creativo, además de producirse al contemplar la naturaleza, puede lograrse al observar una obra de arte, escuchar música inspiradora y apreciar otras expresiones artísticas.  Usted puede convertir su espacio de trabajo en un lugar de inspiración al desplegar imágenes de bonitos lugares y obras de arte con especial significado para usted.  Es difícil pasar unas 40 horas a la semana mirando un entorno blanco o desordenado y pretender apasionarse por algo y mucho menos que se le ocurran ideas innovadoras.

 

 

Descanso emocional

Esto aplica a las personas que consideramos “buena gente”.  Son aquellas de las que todo el mundo depende, a las que todos les piden favores y como no toleran la confrontación, van a decir “sí” aunque quisieran decir “no”.  Sin embargo, cuando estas personas se encuentran a solas sienten que no son valoradas y que todos se aprovechan de ellas.

Estas personas están necesitando descanso emocional, es decir, tener una forma y un momento para desahogarse, expresar lo que sienten y dejar de pensar que deben complacer a otros.  El descanso emocional requiere armarse de valor y ser sinceros para expresar realmente cómo nos sentimos.  La doctora Dalton señala que una persona emocionalmente descansada puede responder a la pregunta de ¿Cómo está usted? Con un sincero “no estoy bien” y pasar a compartir algo difícil que de otra manera no se diría.

Si usted necesita descanso emocional es muy probable que también esté en déficit de descanso social (a menudo coexisten).  Esto sucede cuando se nos dificulta diferenciar entre las relaciones que nos enriquecen y las que nos intoxican.  Investigaciones en psicología sugieren que tenemos “neuronas espejo” que nos permiten recibir la información emocional de las otras personas. Así que si usted se rodea de personas negativas o depresivas, pronto empezará a sentirse como ellas.

En este sentido, para disfrutar del descanso social hay que rodearse de personas positivas y que le proporcionen apoyo.  Mantenga el contacto con amistades que simplemente deseen disfrutar de su presencia. Aunque por estos tiempos sus interacciones sociales se desenvuelvan de manera virtual, usted se puede involucrar más al pasar a video llamada y enfocarse en la persona con la que está hablando.

 

Descanso espiritual

Esta forma de reposo se manifiesta en la capacidad de conectarse más allá del espacio físico y mental para dar paso a un profundo sentido de pertenencia, amor, aceptación y propósito.  Para que esto forme parte su vida, la doctora Dalton recomienda “involucrarse en algo más grande que usted mismo y añadir a su rutina diaria la oración, la meditación o la participación en una comunidad”.

El cansancio y la fatiga pueden, además, estar asociados a algunos problemas de salud así que es recomendable consultar con su médico si siente que ninguna de estas alternativas puede restablecerle.

  

Otras acciones que le permiten descansar de su rutina aparte de dormir

  1. Leer.  Esto tiene varios beneficios: además de mantener su cerebro activo, dependiendo de lo que escoja leer, puede ser un momento de evasión, ensoñación o simplemente, sacarle de su rutina diaria. Otra forma de leer que actualmente cobra fuerza es escuchar audiolibros, sobre todo, si usted realiza una actividad manual o repetitiva.
  1. Estar a solas. Siempre, estar sola(o) es una buena opción ya que es un tiempo para usted en que puede adelantar cosas que tenga pendientes; aprovechar para hacerse su tratamiento facial, capilar, etc., sin depender de nada o de nadie.
  1. No hacer nada. No tiene de malo y es necesario permitir que la vida simplemente suceda.
  1. Tomarse un baño. Es una forma de descansar ideal porque relaja los músculos y si se hace antes de dormir, promueve un sueño reparador.
  1. Ver televisión. Aunque es una opción similar a la de no hacer nada, le permite cambiar de ideas por un rato y descansar su mente de la rutina.
  1. Meditación.  Esto le permite observarse interiormente, sus pensamientos y emociones. No se trata de cambiar nada, ni de seguir los pensamientos, ni tratar de retenerlos o eliminarlos.

 

Algunas veces solo dormir no logra restablecernos hasta el punto de hacernos sentir descansados y recuperados, así que vale la pena echar un vistazo al tipo de descanso que necesitamos, de esta manera, usted podrá tratar con precisión aquella situación que le puede estar desgastando y quitando el sueño.


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